Mostrando entradas con la etiqueta exclusión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta exclusión. Mostrar todas las entradas

La escuela como frontera


Reflexiones Sobre la Experiencia Escolar de Jóvenes de Sectores Populares.

Este libro de Silvia Duschatzky aborda la experiencia escolar en el marco de los estudios que analizan las visiones del mundo de los distintos sectores sociales a partir de sus prácticas y de su inscripción sociocultural. No se trata de un trabajo sobre el funcionamiento de la escuela sino de una elaboración sobre las relaciones simbólicas que se establecen entre los sujetos y las instituciones. Se analizan dos escuelas medias - una de diseño institucional excluyente y otra de perfil integrador - que comparten un mismo contexto de pobreza y exclusión.

CAPÍTULO 1: La relación simbólica entre la escuela y los jóvenes de los sectores populares.

SOBRE LOS MITOS FUNDACIONALES DE LA ESCUELA:
La escuela era la institución capaz de integrar a un proyecto nacional al conjunto de los sujetos.
Luego la escuela integradora e igualitaria comienza a resquebrajarse en el marco de un devenir histórico donde proliferan las injusticias sociales y el crecimiento de la pobreza. Se revela la falacia de la educación igual al progreso global.
Pierre Bourdieu insiste en el hecho de que toda acción pedagógica es al mismo tiempo imposición de una cultura arbitraria, porque pretende imponer con carácter universal aquellos contenidos y valores que en realidad son intereses de las clases dominantes. Aquí surge el término de “violencia simbólica” que se utiliza para describir las formas de violencia no ejercidas directamente mediante la fuerza física, sino a través de la imposición por parte de los sujetos dominantes sobre los dominados.

UNA PERSPECTIVA SIMBÓLICA SOBRE LA ESCUELA:
Cuando hablamos de lo simbólico nos referimos a los procesos culturales mediante los cuales se asocian a ciertos significantes unos significados particulares.
Símbolo es cualquier cosa que, en ausencia de una presencia efectiva, es usado para disponer los sucesos entre los que viven los hombres a fin de orientar su experiencia.
Los simbolismos institucionales son una expresión neutra o adecuada de una funcionalidad inferior. El simbolismo se aferra a lo histórico.
Las escuelas a las que aludimos son vividas, subjetivizadas por grupos sociales inscriptos en particulares condiciones de existencia.
Se pretende entonces, capturar los usos simbólicos que se producen en el interior de un sistema controlado.
En términos de instituciones educativas la simbolización que en cada época realicen los sujetos se edificara sobre los mitos fundacionales.

CAPITULO 4: La escuela como frontera.

Las bandas no son simples agrupaciones juveniles, se perfilan como vandalismo, acompañadas de drogas. Las bandas en los enclaves periféricos de exclusión social, se inscriben como una modalidad juvenil de doble marginalidad, una primera dada por la condición de pobreza y una segunda marginalidad de carácter socio-comunitario construido en el marco de los territorios de inscripción.
En general los miembros de las bandas han roto todo tipo de vínculo con las instituciones oficiales, escuela y familia, centran sus actividades en las esquinas de las calles y a pesar de guardar cierto lazo con los otros jóvenes que viven en el mismo barrio y compartieron las primeras experiencias de socialización dejan de conservar empatías mutuas.
Las bandas constituyen fuertes marcas de identidad, son grupos cerrados que cumplen con roles como: el líder, el bobo, el chivo expiatorio. Revelan el espacio de ruptura con los niveles dominantes, los atributos que se consideran “respetables” provienen de los antivalores.
El sustrato moral de las bandas son las lealtades, y el barrio es la demarcación de lo inviolable.
Las bandas juveniles no son nuevos modos de agrupamiento sino que reconocen antecedentes históricos. Lo nuevo no obstante, es que ponen al descubierto los quiebres de algunas instituciones públicas. La policía es parte interesada del mundo de la droga y por lo tanto está fuertemente vinculada con muchas de las bandas comprometidas en el narcotráfico y el consumo. La solidez de la vida cotidiana se ve amenazada por la mirada sospechosa del otro y en la medida en que el otro se convierte en un peligro potencial, la propia identidad también se ve trastocada dado que la subjetividad se ancla en la intersubjetividad.

Un buen ejemplo: Bogotá - Colombia - Buscando caminos para las pandillas juveniles:


Inclusión digital como herramienta de combate a la pobreza:


Escuela y barrio, espacios compartidos de convivencia y aprendizaje para todas y todos:

Esta comunicación presenta algunos de los resultados de una investigación centrada en el análisis de la vida escolar de una centro educativo público situado en una zona de gran pobreza y privación social de Málaga, España, que atiende a un alumnado muy diverso tanto en sus características, como en su problemática (alumnado de etnia gitana, alumnado inmigrante, los niños y niñas de mujeres que han padecido malos tratos y alumnado con problemas familiares, historial escolar en varios centros y ciudades, bajo nivel curricular, falta de apoyo familiar hacia el colegio…)
Los resultados muestran, básicamente, los factores más importantes que afectan (positiva o negativamente) la vida escolar y las posibles sugerencias de mejora. A lo largo de las conclusiones, se han incluido las voces de los participantes como los verdaderos "expertos vivenciales" de su realidad y se proponen sugerencias acerca de los enfoques y estrategias que podrían adoptarse para abordar las necesidades educativas y los desafíos que presenta la convivencia escolar en un centro marginal en cuanto construcción colectiva y corresponsabilidad de toda la comunidad educativa y de los agentes del territorio, en el logro de mayor calidad de la educación y más inclusión social.

Si bien esta investigación corresponde a un barrio de Málaga (España) me pareció muy interesante compartirla debido a las semejanzas con la realidad de nuestros barrios marginales:

Chicos en banda


Este libro de Silvia Duschatzky y Cristina Corea, habla de las experiencias subjetivas transitadas en un suelo de declive institucional. Se trata de chicos que habitan en la periferia de la Ciudad de Córdoba y que asisten a las llamadas “escuelas urbano-marginales”.

La investigación parte de preguntarse: ¿Cómo habitan los jóvenes situaciones de expulsión social?. Hablar de expulsión y no de pobreza o exclusión por las siguientes razones. La pobreza define estados de desposesión material y cultural que no necesariamente atacan procesos de filiación y horizontes o imaginarios futuros. En pocas palabras, la pobreza no necesariamente afecta a la “creencia” o a la confianza de que es posible alcanzar otras posiciones sociales.

La exclusión pone el acento en un estado: estar por fuera del orden social. La exclusión nos habla de un estado con lo que tiene de permanencia la noción de estado en la que se encuentra el sujeto. La idea de expulsión social, refiere la relación entre ese estado de exclusión y lo que lo hizo posible.

Mientras el excluido es meramente un producto, un dato, un resultado de la imposibilidad de integración, el expulsado es resultado de una operación social, una producción, tiene un carácter móvil.La expulsión social produce un des existente, un “desaparecido” de los escenarios públicos y de intercambio. El expulsado perdió visibilidad, nombre, palabra.
A simple vista los indicadores o rastros de la expulsión social pueden advertirse en un conjunto de datos fácilmente constatables: falta de trabajo, estrategias de supervivencia que rozan ilegalidad, violencia, falta de escolarización o escolaridad precarizada, ausencia de resortes de protección social, introducción de los vínculos familiares, drogadicción, etc. Estos actos retratan determinaciones, actos, hechos, pero no hablan de los sujetos, de los modos de significación, de las operaciones de respuestas, de sus efectos en las relaciones sociales, de las valoraciones construidas. Por lo tanto, decidimos distinguir entre actos o datos reveladores de la expulsión y prácticas de subjetividad, es decir, operaciones que ponen en juego el sujeto en esa situación de expulsión. Las prácticas de subjetividad permiten rastrear las operaciones que despliegan los sujetos en situaciones límite y las simbolizaciones producidas. Las formas de producción de la subjetividad no son universales se inscriben en condiciones sociales y culturales específicas. El historiador Lewkowicz sostiene que asistimos al agotamiento del estado-nación; la potencia soberana del estado fue sustituida por la potencia soberana del mercado.

NOTAS RELACIONADAS:
Crecer en barrios marginales condiciona negativamente a los niños

Serias desventajas educativas en los niños de barrios pobres: UNICEF

DOCUMENTALES RECOMENDADOS:
Historias primarias: http://www.conectate.gob.ar/educar-portal-video-web/module/detalleRecurso/DetalleRecurso.do?canalId=1&temaId=8&modulo=menu&temaCanalId=8&tipoEmisionId=3&idRecurso=100392

Nacionalidad ¡Villera!: http://www.conectate.gob.ar/educar-portal-video-web/module/detalleRecurso/DetalleRecurso.do?canalId=1&temaId=12&modulo=menu&temaCanalId=12&tipoEmisionId=3&idRecurso=100719

Infancia en la villa: http://www.conectate.gob.ar/educar-portal-video-web/module/detalleRecurso/DetalleRecurso.do?canalId=1&temaId=12&modulo=menu&temaCanalId=12&tipoEmisionId=3&recursoPadreId=100719&idRecurso=100739

TED talks: "La innovación educativa en los barrios pobres" - Charles Leadbeater
http://www.ted.com/talks/view/lang/es//id/892


Fuente: Chicos en banda - Duschatky - Corea.